Apps de rastreo: un aliado inesperado.

La tecnología, siempre con algunos límites y respetando permisos y derechos, puede ayudar al desarrollo humano y no ponerlo constantemente en una encrucijada.

DECEMBER 2, 2020

12:00 AM

Por Equipo

Como si del guion de una película de súper héroes se tratase, el papel de la palabra ‘rastreo’ ha pasado en unos meses de villano al que temer y controlar al aliado para derrocar al gran malo de la trama. En cuestión de medio año la manera de ver social y administrativamente las aplicaciones de rastreo ha cambiado de un modo considerable, pasando a ser parte de la solución y no del problema.

Para ello, hemos tenido que ver cómo una pandemia ponía en jaque nuestros modos de vida, de relacionarnos y trabajar. Hemos presenciado como la tecnología, las redes y los avances en campos como la tecnología móvil permitían que parte del estilo de vida conocido siguiera funcionando y nos dieran la posibilidad de seguir avanzando; con similares metas y objetivos pero con medios y canales que hace unos meses eran más debatidos sobre sus límites que por otra cosa.

Desde hace unos años a esta parte, el mundo de las nuevas tecnologías avanza casi más rápido que los controles o legislaciones sobre ellas. Es por ello, que a menudo tenemos que ver como los permisos de las aplicaciones se ven constantemente renovados. Uno de los más controvertidos y pocas veces hasta el momento vistos como útiles (aunque lo fueran), eran los relativos a la geolocalización. Leyes (necesarias) surgían a raíz de los debates sobre privacidad que muchas aplicaciones tenían o no en este sentido. Sin embargo, en estos últimos meses y con la intención de poder ayudar a controlar el mal de la COVID-19, muchos han sido los gobiernos que han acudido a varias empresas para desarrollar aplicaciones que permitieran rastrear a personas positivas, con el fin de frenar los contagios entre la población.

Un gran ejemplo de que la tecnología, siempre con algunos límites y respetando permisos y derechos, puede ayudar al desarrollo humano y no ponerlo constantemente en una encrucijada. Un modo de ver que se pueden conjugar todos los aspectos para que la tecnología sea una aliada. Gobiernos de toda Europa vieron esto y lo aprovecharon, casos como el de Italia, Bélgica, Alemania, España, Reino Unido o Irlanda son un ejemplo de paso al frente en este sentido, ya que todos ellos desarrollaron y pusieron a disposición de la ciudadanía diversas aplicaciones que ayudasen en la lucha contra la pandemia del Coronavirus.

Escepticismo social

Pese a la utilidad y gran aporte que este tipo de aplicaciones pueden dar a nuestra vida cotidiana, es cierto que socialmente todavía cuesta ver y detectar la confianza en este nuevo aliado, ya que se tiene el miedo a que el creído como villano, siempre lo sea.

Son muchos los usuarios y usuarias que no terminan de atreverse a dar determinados permisos a las aplicaciones de rastreo, ya que no quieren compartir determinados datos con las apps y sus desarrolladores. Por ello se antoja imprescindible que este tipo de aplicaciones dejen claro cómo y para qué van a ser usados los datos recopilados, así como salvaguardar en todo momento el anonimato de quienes las descarguen (en el caso de apps como las relacionadas con la COVID-19), ayudando a dar a usuarios, empresas y desarrolladores esa certeza de seguridad y amparo en los tiempos actuales.

Una conjunción que con los tiempos que corren no solo es necesaria, sino que puede ser pilar fundamental de la sostenibilidad social futura. Ser capaces de dar a las sociedades algo útil a la par que seguro, adaptativo y comprensivo es lo que hará que el día de mañana aplicaciones, recursos y medios no queden obsoletos y sigan teniendo una vida útil más allá de una circunstancia excepcional.

Fomentar este tipo de aplicaciones que den certezas a los propósitos y seguridad a usuarios serán claves para ayudar en el futuro, dando así soluciones sostenibles y una importancia crucial al I+D+i no solo en este 2020 nefasto, sino en todo momento.

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