Nanotecnología o la ingeniería de lo invisible.

¿Por qué la flor de loto no se ensucia?¿Cómo puede un lagarto mantenerse suspendido en el techo? ¿Cuál es el secreto de la resistencia de las telas de araña?

SEPTEMBER 25, 2020

12:00 AM

Por Carlos RUBIO

¿Por qué la flor de loto no se ensucia?¿Cómo puede un lagarto mantenerse suspendido en el techo? ¿Cuál es el secreto de la resistencia de las telas de araña?

El tamaño importa cuando queremos escapar de la física clásica. Los anteriores son ejemplos de las consecuencias macro de sus características en la nanoescala: nanoestructura hidrófoba de las hojas de loto, el nanocontacto de las spatulae en los dedos del lagarto y nanofibras para los hilos de las arañas.

Pero no encontramos únicamente ejemplos de nano en la naturaleza, y es que, a lo largo de la historia, los humanos ya llevamos siglos desarrollado, de forma azarosa, procesos de nanofabricación. Entro todos ellos sobresalen la producción de vitrales coloreados de las catedrales, del acero de damasco o la crema solar.

Sin embargo, no es hasta  1959 con la conferencia “There’s Plenty of Room at the Bottom” del Premio Nobel Richard Feynman, que se plantea la posibilidad de desarrollar tecnologías capaces de manipular la materia a escala atómica. Es esa primera semilla la que, en 1974, germinaría de la mano del Profesor Norio Taniguchi con la primera definición de Nanotecnología.

Así, tras solo 60 años de estos primeros pasos, nos encontramos con equipos y procesos que permiten fabricar, medir y manipular materiales a escala atómica. Esta “ingeniería de lo invisible” ha abierto las puertas a infinidad de tecnologías con potencial disruptivo en sectores como la computación, salud, energías renovables, entre muchos otros sectores industriales…

¿Dónde está el truco?  Muchísima inversión pública y privada.

En 2004 la inversión global en Nanotecnología ascendía ya a cerca de 8,6 billones de dólares divididos en 55% inversión pública y 45% inversión privada según un informe de Lux research, y de eso hace ya 16 años.

A modo de ejemplo, a fecha de hoy, Estados unidos ya lleva invertido desde 2005 en su Iniciativa Nanotecnológica Nacional (NNI) casi 900 millones de dólares, Europa solo en su programa Graphene Flagship (2013-2023) tiene presupuestado 1 billón de dólares.

En el sector privado y en plena carrera por la supremacía de la computación cuántica, IBM, Google, Microsoft o Intel cabe esperar, a falta de datos, que las inversiones tampoco sean tímidas en todo lo relacionado a nanosistemas y nanomateriales.

La nanotecnología ya forma parte de nuestro día a día, partiendo de los chips de nuestros dispositivos electrónicos, pasando por los aromas nanoencapsulados en los detergentes o las capas delgadas de las placas solares hasta nuevos métodos de detección y tratamiento de enfermedades como el cáncer. Teniendo en cuenta el grado de desarrollo logrado hasta el momento y el potencial del campo podemos asegurar sin miedo que aún “There’s Still Plenty of Room at the Bottom”.

Nuestro autor

Carlos RUBIO

Consultor Industrial

Insights relacionados